Nuestros instintos terrestres y la necesidad del entrenamiento

¿Por qué necesitamos entrenarnos para ir a bucear? ¿Por qué existen tantas especialidades en el buceo?

¿Por qué debemos volver al entrenamiento cada vez que queremos enfrentarnos a ambientes subacuáticos diferentes a los que estamos acostumbrados?

¿Por qué es peligroso entrenarse de forma informal sin seguir los protocolos de un entrenamiento de buceo certificado por una agencia internacional?

A pesar de lo que alguna gente quiere creer, somos animales terrestres, hemos evolucionado en un ambiente terrestre y según científicos como Daniel Lieberman, no solo somos animales terrestres sino que nuestra capacidad para desplazarnos erguidos nos convirtió en una de las especies más dominantes para recorrer grandes distancias tanto caminando como corriendo. Nuestros pies y piernas se adaptaron para correr erguidos, al quedar libres nuestras manos se desarrollaron para ser utilizadas en movimientos complejos que nos permitieron usar herramientas de todo tipo y finalmente al tener la capacidad para cazar grandes animales incluso antes de poseer armas, nuestros cerebros evolucionaron a lo que ahora se conoce como el cerebro humano moderno.

Somos seres verticales, hemos evolucionado para estar verticales, nuestra verticalidad nos dio la ventaja sobre las otras especies. Borren de sus mentes que el ser humano tiene un cuerpo débil y que su supervivencia fue gracias a su gran cerebro, el cerebro humano fue evolucionando lentamente, el cuerpo humano evolucionó primero y antes de que el cerebro alcanzara el tamaño que tiene ahora el “ser humano” ya era un animal dominante en su medio.

¿Pero qué pasa si tomamos a este ser humano, con todos sus grandes atributos terrestres y lo ponemos en un ambiente submarino?

Nuestra posición vertical que tanto amamos bajo el agua no sirve de nada. Miren a todas las especies de mamíferos que han evolucionado para vivir en un ambiente subacuático, bajo el agua su posición es horizontal y no vertical, sus cuerpos han evolucionado para ser hidrodinámicos, sus cuerpos se han adaptado a un ambiente donde el oxígeno es escaso y sus cuerpos no pierden calor de forma excesiva al estar en contacto con el agua.

Nosotros en cambio tenemos cuerpos que no son hidrodinámicos, nuestra propulsión bajo el agua es lenta y torpe no importa que tan buenos seamos, nuestros cuerpos han evolucionado para subsistir en un ambiente donde siempre tendremos oxígeno disponible y siempre podremos ventilar nuestro exceso de CO2, de hecho la flexibilidad de nuestras caderas y la forma que tiene nuestro diafragma nos permiten correr por horas sin perder la capacidad de respirar tan fuerte como queramos.

En nuestra evolución hemos desarrollado una respuesta al peligro llamada reacción de lucha o huida, ante una situación que nuestro cerebro cataloga como peligrosa podemos reaccionar huyendo del lugar, luchando contra quien nos amenaza o en el caso de colapso podemos quedar en un estado de inmovilidad. Ninguna de las tres posibilidades nos sirve mientras estamos bajo el agua, al activarse alguna de estas respuestas diseñadas para sobrevivir en tierra, lo único que hacemos es empeorar la situación bajo el agua.

Es importante entender que los instintos de supervivencia que hemos heredado a través de la evolución humana no nos sirven bajo el agua. Debemos aprender a manejar las distintas situaciones que podemos encontrar bajo el agua para que nuestros instintos de supervivencia no se activen. Nuestro cerebro cataloga como peligrosas a situaciones que no conoce y bajo el agua muchas veces la respuesta puede estar a nuestro alcance, pero si no la conocemos nuestros instintos de supervivencia terrestre pueden activarse y eso es peligroso.

De acuerdo al Efecto Dunning-Kruger podemos llegar a pensar que tenemos las capacidades suficientes para enfrentarnos a un entorno subacuático dado, cuando en realidad no lo estamos, podemos llegar a sobrestimar nuestras capacidades y pensar que no necesitamos entrenamiento. Es usual ver buzos técnicos que creen que por el hecho de tener entrenamiento para hacer buceos descompresivos, pueden adentrarse en ambientes confinados sin requerir entrenamiento específico para estos entornos. No importa que tanta experiencia tengamos buceando y qué certificaciones poseamos, no podemos omitir las certificaciones específicas para los ambientes que queremos bucear y que no estamos entrenados.

Así mismo, de acuerdo al Efecto Dunning-Kruger buzos con el suficiente entrenamiento para un ambiente específico pueden llegar a subestimar sus capacidades y pueden incitar a buzos sin la experiencia suficiente a realizar buceos que sobrepasen sus capacidades.

La prioridad fundamental al adentrarnos en un ambiente submarino es volver sanos y salvos a casa.

Puede que necesites reparar o reemplazar tu equipo de buceo en algún momento, pero el entrenamiento estará contigo para siempre.